Houda Bakkali: “El uso de la tecnología en el arte implica subir el estándar”
En plena era digital, cuando hablamos de tecnología aplicada al arte, nos planteamos para qué sirve, cómo es hoy su adopción real y cómo impacta en la sociedad. Houda Bakkali, que recientemente ha presentado su proyecto multidisciplinar “The Layers of Art and Science” sobre arte, ciencia y tecnología, nos responde a algunas de estas preguntas desde su experiencia y trayectoria, un recorrido en el que cuenta con un amplio bagaje de propuestas multidisciplinares y exposiciones, tanto en espacios públicos como en eventos privados, donde acerca al público a una experiencia que fusiona versiones físicas y virtuales con un pretendido enfoque divulgativo.
Publicado en James Magazine Italia el 27/03/2026 | Publicado en Barna Diario, Barcelona 28/03/2026
Obra o tecnología, ¿qué prevalece?
La tecnología es un medio no un fin. Desde mi experiencia, la obra siempre prevalece sobre todo lo demás. El arte es arte, independientemente de la técnica, el formato o el medio. Es atemporal, engloba todo, se permite todo, permanece en la memoria y funciona solo. La tecnología puede estar, evolucionar, cambiar, fallar o desaparecer. Partiendo de esta base, uso en mi obra la tecnología de cada momento, la que más se adapte a cada uno de mis proyectos y la que mejor lo integre con el espacio y el público al que me dirijo, dándole nuevas dimensiones, usos y utilidades a mi trabajo. Para crear nuevos espacios, también fomentar nuevos debates. La tecnología pone a mi obra frente a los desafíos del cambio, de la innovación y del tiempo, frente a su propia capacidad de adaptación a diferentes contextos, frente a su propia capacidad de reinvención y crecimiento.
Símbolo, diversión, técnica…, ¿qué protagoniza tu trabajo?
En mi obra la figura femenina, en homenaje a mi madre, es la protagonista. A través de una mirada serena, a través del color, las flores y la fusión entre la ilustración vectorial y collage, busco crear un escenario festivo, que proyecte una visión esperanzadora del mundo, alegre y dinámica. Un tributo a la vida a través del arte.
La técnica y la tecnología entran en juego cuando le doy vida a la obra física, que cuenta con una o varias versiones animadas, interactivas y en realidad aumentada. Versiones digitales que puedo cambiar a lo largo del tiempo, que puedo adaptar a cada momento y a cada contexto. De este modo, las obras físicas, que son la base de mi trabajo, pueden crecer, evolucionar y aprender nuevas maneras de integrarse con los espacios que las acogen y los públicos que las observan.
De lo físico a lo virtual, ¿usas la tecnología por utilidad o por comodidad?
Por utilidad. Además, el uso de la tecnología en el arte implica subir el estándar, no a estar en una zona de confort. Rigor, responsabilidad, no trivializar con el aura tech, sobre todo cuando trabajo en proyectos de divulgación y más si es sobre temas médico-científicos. Me resulta imprescindible crear, no solo pensando en lo que yo quiero mostrar, si no en lo que el público va a ver, esto se traduce en cómo lo va a ver a través de estas tecnologías, cómo va a interactuar con ellas, qué le facilitan y qué no, qué le suman a la obra, si eso se traslada con claridad al público, etc. No busco que el espectador solo adivine si no que, sobre todo, entienda con facilidad. Por eso es importantísimo saber comunicar y trasladar todo esto en tiempo y en forma. Mi trabajo no es puramente simbólico, por eso hay que explicarlo bien para que también cumpla su función divulgativa. La obra ya no es solo un marco expositivo para recrearse o reflexionar si no que invita a una interacción a través de diferentes herramientas y tecnologías. Y, además, la propia obra explica e invita a la reflexión sobre las oportunidades y los retos de estas tecnologías aplicadas al arte para formar, informar y, también, entretener porque esa capa lúdica de sorpresa y fantasía nunca falta en mi trabajo.
Empezaste a trabajar con la tecnología de la realidad aumentada en 2020, ¿cómo ha evolucionado tu obra desde entonces?
Precisamente, una de las evoluciones más importantes de mi obra es que hoy tiene un propósito incluso más allá del simbólico, del conceptual y del estético. En 2020, en el primer salón de arte contemporáneo que se celebró en Montecarlo, Mónaco tras el confinamiento por Covid, usar la realidad aumentada me hizo ver su potencial como efecto llamada sobre la obra física. Hoy, las capas digitales expanden cada uno de mis lienzos rompiendo sus límites físicos y convirtiéndolo en un marco ideal para contener y desarrollar propuestas divulgativas, formativas y comunicativas, también lúdicas. Ese efecto llamada sobre la obra que vi en 2020 prevalece hoy, pero ahora la obra tiene una utilidad y un sentido más allá del lúdico, contemplativo o reflexivo. La obra física es el corpus sobre el que empiezan a girar diferentes narrativas, adquiere otros usos, para mi muy valiosos. La tecnología no interviene en mi obra por moda, si no por ser una facilitadora necesaria de información y contenidos que pueden ser de interés para el público.
¿Podríamos entonces afirmar que tu obra no se intuye, ella misma explica?
Como comentaba, hay un poco de todo. Si bien el lienzo permanece aislado en su espacio físico con su protagonista mirando al espectador y ahí la obra permite toda clase de interpretaciones. Cuando el espectador entiende que además es un espacio con capas vivas y en constante evolución, la obra empieza a explicar, a comunicar, a describir…, crece y se reinventa e invita a interactuar sobre ella, entonces la mirada del espectador cambia y la función de la obra también. No se trata de una obra meramente contemplativa, si no de un trabajo que invita a entrar en sus diferentes dimensiones y a interactuar con ellas. Un trabajo que busca ser útil por contenido a través de la creatividad y la tecnología, que plantea una larga batería de preguntas mucho más allá de qué simboliza o cómo está hecho.
Arte para la divulgación de la ciencia, ¿es un proceso experimental?
No. En mi obra no experimento con la ciencia, la explico. A lo largo de mi carrera profesional en el campo de la comunicación y divulgación científica, he aprendido que lo no se ve no existe, lo que no se explica no se entiende. En el campo de la ciencia, muy especialmente, en el ámbito de la medicina, la divulgación es esencial para entender, concienciar, fomentar la participación para la prevención, la diagnosis temprana, así como para promover hábitos saludables. La tecnología ofrece las herramientas perfectas para facilitar el proceso divulgativo que tiene sus reglas y particularidades, que precisa jerarquizar con rigor y detalle los contenidos, hacerlos entendibles y adaptarlos a diferentes audiencias. La tecnología, permite que esa labor divulgativa sea más eficaz. En este contexto, el arte se convierte en el marco perfecto para generar el primer impacto visual, el que atrapa y logra el efecto llamada hacia el contenido médico-cientifico que contiene la obra. La ciencia en mi obra no es una palanca si no una disciplina central que exige rigor, trabajar con tiempo e implicación para ser explicada con claridad, documentada con exactitud y respaldada por referentes acreditados. En mi obra la ciencia no es un instrumento para dar visibilidad al arte ni experimentar con hipótesis profundas, si no que el arte es un medio para trasladar la ciencia de manera comprensible y cercana al público. Es un medio para la divulgación de la ciencia en su sentido más preciso.
La tecnología cambia el papel de la obra, ¿pero cambia también el papel del artista?
Sí y en muchos sentidos. En mi caso, la tecnología me ha permitido más autonomía, no sólo en el proceso creativo, también en el comunicativo y en el logístico. Me facilita poder mover el trabajo en diferentes ámbitos, más allá del ecosistema del arte y sin limitaciones espaciales. También me facilita el acceso a instituciones con proyectos adaptables a cada audiencia. Favorece una validación por obra e impacto, no solo por círculo. La obra puede existir y circular con autonomía y eso refuerza mucho. Permite una presencia global y heterogénea, pudiendo participar de diferentes contextos y espacios, con todo tipo de públicos, es una transversalidad real no de titular y sostenida en el tiempo con proyectos que pueden resultar difíciles categorizar pero que son entendibles cuando se comunican bien. Saber argumentar nuestro trabajo y ejemplificarlo con hechos reales no solo valida nuestro discurso, si no que rebaja el cliché de frivolidad o los estereotipos sobre lo digital que en ocasiones tiende a subestimar nuestros proyectos, cada vez menos, pero es importante que el discurso se traduzca o se acompañe de hechos: método, desarrollo, resultados, etc. Por supuesto, la tecnología también me permite archivar el avance del ecosistema digital que hoy es lo que es y mañana, presumiblemente, también aunque, seguramente, de otra manera.
La tecnología está sujeta a cambios continuos, ¿cómo resistir en este contexto?
Con responsabilidad. Cuando trabajamos con tecnología, mi experiencia me confirma que debemos tener prudencia. Atender a que la tecnología evoluciona, cambia, también puede desaparecer. Pensar y trabajar con visión global. La aceptación y adopción de formatos digitales, de entornos virtuales y de ecosistemas que fusionan arte físico con tecnología no son homogéneos ni llevan el mismo ritmo. Por eso, es importante conocer cada contexto para aportar valor real y que no se quede en seguir la tendencia del momento, aunque el proyecto tenga fecha de caducidad buscar la manera de hacerlo memorable. Parece imposible frenar el avance tecnológico y parece improbable aventurar hacia dónde puede dirigirse. Pero creo, y así lo he creído siempre, que hay que estar cerca y si podemos estar dentro mejor que mejor. Sobre todo, estar atentos. Conocer en profundidad el terreno en el que estamos trabajando. Ver las opciones que plantean los entornos digitales más allá del titular y participar activamente en su evolución, sólo así podremos atender con criterio a los retos y aprovechar al máximo las oportunidades, aunque sean pasajeras no dejarlas pasar. Formar parte no sólo desde el marco teórico, también desde la creación y la implementación, con criterio, responsabilidad. Y si podemos aportar valor mucho mejor.